Boca objetó un valioso empate y está en semifinales

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La igualdad en uno le otorga el pase hacia el partido trascendental en la previa a una hipotética final. Sassa marcó la apertura del partido en su primera intervención y en el descuento, Cristian Pavón terminó de encaminar la llave que pone al Xeneize entre los cuatro mejores de Sudamérica. Cerca del final, Dede volvió a ver la tarjeta roja igual que en la ida.

En el transcurso de la primera parte, Cruzeiro proyectó envestida a corto plazo que la defensa de boca tuvo que disminuir mediante los insistentes cierres de los laterales – que en el afán de evitar malos mayores – jugaban la pelota en largo. Esta constante del Xeneize en el aspecto defensivo hizo que el conjunto brasileño tenga mayores posibilidades de acceder al dominio de pelota y a la pronta presencia en campo contrario.

No obstante, la conducción de Thiago Neves dio algunas facilidades de principio. Pero en el desarrollo del partido, su lucidez en los pases fue decantando y en ese lapso, el equipo argentino encontró las salidas eficaces por el sector de Sebastián Villa. A través del colombiano y la solitaria función de Mauro Zarate, el visitante empezó a resurgir en cada sector del campo de juego.

Asignadas ambas posturas, el encuentro apenas demostró dos aproximaciones, que en el caos especifico, fueron ejecutadas a la perfección por los dos arqueros. Aliviado por el desempeño descendiente del Cruzeiro, Boca jugó las últimas instancias del primer tiempo complementando a sus atacantes y deteniendo el ritmo que el rival imponía en cada acción favorable.

A cinco de culminar la etapa transitoria, Lucas Silva logró aparece en la órbita ofensiva con un tiro elevado que Agustín Rossi alcanzó a desviar sobre el vértice izquierdo. De momentos el local tenía presencia para incomodar a la defensa contraria y en tiempo agregado, un centro al punto penal, encontró una jugada de interpretación donde Andrés Cunha marcó faul de Dede, en la previa a lo que era gol del Cruzeiro a segundos del descanso.

Sobre el complemento, el equipo de Mano Menezes intensificó lo pactado en territorio contrario pero las indecisiones en tiempos culmines le negaron la posibilidad concreta hacia el arco rival. En contraposición, Boca priorizó el factor defensivo que en parte fue contraproducente ya que a los doce minutos, un córner de Neves encontró un desvió en la disputa y Sassa en su primera participación definió con contundencia para adelantar al local en el marcador.

Motivado por la obtención tempranera, Cruzeiro atinó a buscar por todos los medios el lugar para inquietar la tensa actuación del rival en lo defensivo. Si bien la precisión no fue continua en el local, las descoordinaciones del Xeneize invitaban al local a producir situaciones cercanas al tanto que igualara la serie.

Eso fue mermando, y los tiempos lo manejo el visitante mediante la mejora defensiva y la agrupación de sus futbolistas en campo propia. A diez de terminar el partido, Dede ejerció la fuerza desmedida sobre Cristian Pavón y el árbitro lo expulso por segunda amonestación.

A merced del conjunto argentino, el panorama era alentador pero las circunstancias mantuvieron el filo de una nueva obtención del Cruzeiro. En uno de los recurrentes envíos al área, Rossi dudó en cortar el centro y el rebote le exigió la atajada con los pies.

La incertidumbre continuaba merodeando el arco de Rossi hasta el tiempo de descuento, donde todo disminuyó y Ramón Abila interceptó un pase largo de Fernando Gago y en asistencia a Pavón, el cordobés definió a media altura el gol que emparejó el cotejo y colocó a Boca en otra semifinal de Copa Libertadores.

En dos semanas, el equipo de Guillermo Barros Schelotto se mide ante Palmeiras. La ida será en Argentina y la revancha en Brasil.

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