La Bombonera: “El santuario del hincha de Boca”

En Argentina, podés encontrar una variedad de diseños y formatos de distintos estadios de fútbol. Pero entre éstos, hay uno solo que se diferencia del resto. Éste es conocido por su apodo y lo llaman “La Bombonera”

En Argentina, podés encontrar una variedad de diseños y formatos de distintos estadios de fútbol. Pero entre éstos, hay uno solo que se diferencia del resto. Éste es conocido por su apodo y lo llaman “La Bombonera”. En este caso, en el documento de este estadio aparece el nombre original y es Alberto J Armando. Si le consultás por este nombre a algun individuo que le guste el fútbol, seguramente la mayoría no sepa de quien le estás hablando, pero te garantizo que al pronunciar su apodo a más de uno se le va a escapar un halago.

En el mundo, este humilde estadio es reconocido como uno de los mejores. Su capacidad es para 49.000 espectadores, aunque en un día de partido ese número se sobrepasa, ya que los hinchas de este equipo van en multitudes a este estadio y por eso tiene tanto prestigio. Algunos dicen que un día de partido esta cancha da miedo, que por momentos se mueve y que la hinchada cuando canta suma un jugador más en el campo de juego.

Para verificar ésto, fui en busca de un testimonio de un jugador que defendía la camiseta de su clásico, y el comentaba que La Bombonera cuando Boca gana o pierde se te viene encima. En un momento comparaba la cancha de River reconocida como El Monumental, y decía que en más de una oportunidad existen silencios que hacen rebajar la moral del jugador.

Y después de ese testimonio, me di cuenta que lo que decían de La Bombonera era cierto. Todos los extranjeros que vienen quieren ir a esa cancha, es increíble que eso pase. No van ni al Monumental, tampoco al Libertadores de América y menos al Presidente Perón. Algo debe tener el estadio de Boca.

Hace pocos días prendí la radio mientras tomaba mates con mi abuelo, los dos hinchas de Boca, yo en mi caso me puse la camiseta cuando tenía apenas seis meses de vida. No tengo recuerdos de eso, pero mi abuelo dice que esa casaca en la espalda tenía el nombre de Maradona. Es el día de hoy que le agradezco haber heredado este sentimiento a Boca Juniors.

Seguimos conversando y en la radio hablaba el presidente del club. En un momento, esta persona habla del estadio y con una manera particular a la hora de hablar, comenta que quería dejar a La Bombonera para eventos culturales y sociales. Al escuchar eso, a mi abuelo casi le agarra un paro cardíaco. Un hombre quería robarle la segunda casa del hincha de Boca. La situación en el living de la casa se había puesto complicada, el viejo subió el volumen al máximo e insultaba al aire como si tuviera la culpa de que Boca tenga un presidente con sus propios intereses.

Cuando termina la entrevista, mi abuelo me dice: presta atención que te voy a contar una historia sobre este estadio. En esa cancha yo viví momentos únicos, festeje campeonatos y vi pasar una cantidad innumerable de ídolos que ganaron todo con la camiseta de Boca. Pero más allá de eso, ese lugar tiene historia, no solamente logros deportivos, sino que historia de familias y momentos vividos que son únicos. Abuelos, padres, hijos, nietos que van juntos, cuando entran al estadio se le terminan los problemas, en su cabeza hay un solo pensamiento y es ver a Boca triunfar.

Esta cancha cumple el rol de la unión, de una mezcla de emociones que son únicas y solo el hincha de Boca las va a entender. Por eso, vos tenes que defender ese lugar y si hay que ir a gritar afuera del estadio quiero que lo hagas. El día de mañana cuando seas grande podes contarles la historia a tus hijos o nietos y llevarlos a que lo vivan en sangre propia. Para que vean que no es mentira lo que les estás contando, como yo hice con vos. La Bombonera, hijo mío, es un santuario familiar. Adentro de ese lugar no hay dolor, tristeza ni nada, solamente felicidad, me decía el abuelo con lágrimas en los ojos.

Cuando terminó de contarme todo ésto, se me vinieron a la cabeza un montón de recuerdos, buenos y malos. Por dentro pensaba, yo no quiero ir los domingos a un shopping a ver a Boca, ir a la Bombonera cancha es otra cosa. No me quiero sentar y estar callado mirando el partido, tengo la obligación de gritar y hacerle llegar fuerzas a esos once jugadores que defienden la camiseta más grande del mundo.

La Bombonera es mi segunda casa, mi corazón y mis recuerdos están ahí. Ojala que nunca llegue el día en que los domingos o los días de copa tenga que ir de traje a la cancha para ser uno más de estos que quieren cambiar mi cancha, que no tienen identificación en ella, ni creo que hayan ido a ver a Boca.

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