Con poco se consiguió mucho

Foto: Infobae

Se consiguió el objetivo, de eso no hay dudas. La actuación de River dejó mucho que desear, cada vez son más las dudas que se ven dentro de la cancha, estén los nombres que estén. El campeón de América terminó sufriendo con un hombre de más en su propia cancha y con un marcador más que favorable.

Todo empezó como se esperaba, con un River muy vertical y contundente en ataque. Por su parte el elenco venezolano estaba reducido a solo mirar el encuentro, figurita repetida si uno recuerda el partido contra los bolivianos en casa.

El gol de D’Alessandro no se hizo esperar y demostró que su pegada sigue intacta dejando a la pelota descansando en el ángulo inferior izquierdo del arquero Héctor Pérez. Diez minutos más tarde fue el mismo Andrés el que cambió un penal por gol.

Con el Cabezón en la cancha River jugaba, se movía y hasta el equipo se proponía a crear situaciones de peligro. Trujillanos se encontró con un gol después de una desatención defensiva entre Maidana y Balanta. El panorama se complicaba y los murmullos bajan lentamente desde las plateas y populares del Vespucio Liberti. Luego una expulsión por doble amarilla dejó al rival con 10 jugadores y la tranquilidad volvió tanto al equipo como al público expectante que se removía en el asiento y masticaba alguna que otra puteada.

El primer tiempo dio lugar al segundo que se estrenó con un gol del oriental Camilo Mayada. Después del tercer gol dije “ya está nuevamente River va a dar un pequeño concierto de fútbol”, que calmará las aguas aunque sea por un rato, pero no fue así. La salida de D’Alessandro fue un punto de inflexión, entró Pisculichi que no pudo darle nada al equipo. Aún así apareció el cuarto gol que reafirmó el pensamiento de que estaba todo cocinado y no había de qué preocuparse.

4-1 con un hombre de más en tu cancha, qué más se puede pedir. Desde la estadística era el partido perfecto, pero este River no para de sorprenderte… se terminó sufriendo, otra vez, con un equipo que desde los nombres ni por asomo puede hacerle partido al defensor del título.

River no para de sorprenderte, no para. Los venezolanos explotaron el desorden defensivo a causa de la salida de Maidana. Balanta regala un penal, los cambios no influyeron positivamente, solo caminaron la cancha, otra vez. La historia se vuelve a repetir y el equipo que tuvo el resultado soñado terminó mordiendose las uñas.

Este equipo no merece estar en la segunda fase de la Copa, ni por asomo, pero está y ahora va a tener que demostrar porqué se llegó a donde se llegó, con fútbol, con goles, con ganas. River seguí sorprendiendo, pero ahora para bien. Con la camiseta no alcanza para ganar algo, se necesita más. River sorprendenos, por favor.

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