Foto: La Nueva

“Los equipos se arman desde abajo”, dicen los que saben algo de este hermoso deporte que inunda nuestras vidas todos los días. Desde abajo… si empezamos desde abajo, River tiene al mejor arquero de Argentina y quizás de América. Lo que sigue después del arquero es la línea de fondo, que hasta hace unos meses era la más sólida del continente, si no me creen pregúntenle al Tigres del poderoso Gignac.

Esa seguridad defensiva fue la que le dio muchas alegrías al River del Napoleón contemporáneo, salía de memoria: Gabriel Mercado, Jonatan Maidana, Ramiro Funes Mori y Leonel Vangioni. Y como si estos cuatro nombres fueran poco, sentado en el banco estaba Germán Pezzella, un prometedor defensor central que había demostrado que la camiseta no le pesaba y fue clave cuando se lo necesitó.

Hasta acá todo muy lindo, pero la Copa se terminó y a los grandes del viejo continente se les caía la baba por las glorias Millonarias. Ofertas llegaron muchas, pero solo se fueron dos. Ramiro Funes Mori migró al poderoso Everton inglés y Germán Pezzella desembarcó en el Real Betis.

Todo lo contado en las líneas anteriores es historia conocida, así como también todos sabemos que el encargado de ocupar el agujero que dejó el Melli en la línea de fondo fue el irregular Éder Álvarez Balanta. Se pensaba que River iba a salir con algo de la plata recaudada a buscar por lo menos alguien que tenga la mitad de potencial que mostró Pezzella, pero no sucedió. En Nuñez se apostó a darle rodaje a los chicos, entre ellos Emanuel Mammana, una gran promesa de las inferiores.

A estas dos bajas considerables en el campeón de América se sumaron lesiones y sanciones, casi permanentemente, tanto es así que se ha recurrido muchas veces a inventar jugadores para cubrir los huecos. Mercado, sin dudas el mejor marcador derecho del fútbol argentino, parado de central. Ponzio abandonando la mitad de la cancha para intentar ponerse un número que no le queda bien.

Sin ir más lejos ante Olimpo se ensayó una defensa nueva: Milton Casco, Jonatan Maidana, Éder Álvarez Balanta y Leonel Vangioni (que salió lesionado e ingresó el pibe Pablo Carreras) esta desde los nombres no asusta tanto, pero se ha llegado a poner defensas que nunca habían practicado juntas y con muchos nombres fuera de su posición natural.

Nuevamente hay un problema sin un responsable aparente, algunos dirán que fue Gallardo por no presionar más y buscar un central capaz de cubrir el vacío, en su momento se habló del chico Conti de Colón y el experimentado Pinola de la academia rosarina, pero todo quedó en la nada. Otra posibilidad es que la dirigencia no haya querido desembolsar la plata en su momento. Lo que sí se sabe con certeza es que River necesita recambio y sangre nueva en la defensa.

Si se tiene la suerte de pasar a la siguiente ronda de la Copa se necesita un central como mínimo y un reemplazo para Vangioni que se irá a probar suerte al Milan y otro para Barovero que quiere tener un descanso más que merecido de la alta competencia, y… y seguimos sumando. El futuro de River es confuso, se va a necesitar buena muñeca para salir del quilombo que se acerca, esperemos que quienes tomen las decisiones ahora si estén a la altura.

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