Messi y Argentina, una historia de amor

Lo de Messi con Argentina es una historia de amor, casi tan parecida a la mía con la chica que quiero.

Lo de Messi con Argentina es una historia de amor, casi tan parecida a la mía con la chica que quiero. Ella hace unos años me celaba con una chica. Yo me ponía mal porque quería hacerle entender que ella era la única para mí. A Lionel le paso lo mismo, en 2007, Argentina le celaba con que su corazón estaba en España. Él se puso mal, porque perdió la final de la copa américa contra Brasil, sin ser figura y sabiendo que nadie quería a Argentina como él. Volviendo a visitarla de vez en cuando, aunque ella lo trataba mal.

Tiempo después volvieron las discusiones, ella se enteró que supuestamente yo hablo con una chica que se piensa que es más linda que ella, que la quiero más que ella, pero no, no hay forma de hacerle entender que no es así. A “La Pulga” algo parecido le pasó en el 2010, cuando Argentina lo siguió tratando mal, diciendo que él quiere más a la mina esa, llamada a Barcelona. Lionel sin poder hacerle entender  que no era lo que pensaba, agachó la cabeza y siguió yendo a visitarla, el siempre con una sonrisa.

Como si fuera poco, llego otra pelea fea con mi novia, dolorosa porque no pude pasar mi cumpleaños con ella, me hizo mal. Pero en el fondo sabía que iba a tener muchos cumples más para disfrutarlo a su lado. Y ahí ya lo comparo con Messi en 2014. A pesar de esas cosas feas que pasaba, él siempre estaba con Argentina. Esta vez como el máximo referente, con la cinta de capitán, haciéndole ver al mundo que a pesar de lo que ella pensaba, el la amaba. Pero no había caso, ella lo seguía maltratando.

Yo con mi novia seguí, porque la quería, no me importaba que no haya pasado ese cumple conmigo, yo sostenía mi pensamiento de serle fiel y quererla siempre. Pero como siempre hay gente que se mete en la vida de los demás, vino otra discusión. Yo siempre me sentía querido por ella, pero me dolía cuando se ponía mal.

Esta vez le dijeron que el sábado me vieron que salía del boliche con una rubia, “puta madre” dije yo, casi resignado. No sabía como mierda demostrarle que ella era la única que quería, la única que me hacía sentir bien, y la única con la que quería cumplir mis sueños. Algo parecido pasó con Messi, en 2015. Él viajaba junto a ella a Chile, con la ilusión de reconciliarse, de conseguir un sueño junto a ella, pero no, al parecer Argentina seguía pensando que el no la quería. Supuestamente porque el no cantaba por ella, no lloro por ella durante las discusiones que tuvieron anteriormente. Pero si algo sabía el, es que la amaba y quiere cumplir su sueño junto a ella.

Ahora ya me vengo más a la actualidad. Hace poquito, un día miércoles tipo 10 de la mañana, yo me levantaba, lo primero que hice fue mirar el celular para ver si mi novia me había escrito. Y sí. En realidad no me escribió, tenía un audio de dos minutos en donde me decía de que una persona le había contado que yo me hablaba hace un tiempo con una chica a escondidas de ella. Que me vi un par de veces y no sé que otras pavadas más. Yo triste, con todo el dolor del alma y sin ser lo que yo quería, pero que ya me había cansado de que ella se pusiera mal, le dije “ya fue todo”. Que la quería pero que ya no aguantaba verla mal, me hacía mierda.

Y ahí fue cuando se me vino la noche. Ella me dijo que si decidí eso era porque no me importaba. Que me hacía a un lado para sacarme un peso de encima, nunca se pensó que yo fuera así, entre otras cosas. Me dolió en el alma eso, me dejó sin palabras. A todo esto recurrí a mi mejor amigo y a mi mamá, les pregunté: “¿Qué hago?”. Los dos no tuvieron repuesta más exacta que decirme: “andá y demostrale que la querés, hacele ver que es ella y nadie más”.

Ella no me quería ver ni en figuritas, estaba dolida con la decisión que yo había tomado sin pensar, en caliente. Le dije por favor si la podía esperar al otro día cuando vuelva de la facultad. Gracias a Dios me dijo que si. Se bajó del colectivo, estaba yo esperándola. Nos sentamos en un banco y fue un monologo mío, le dije cuanto la quería, que había tomado la decisión sin pensar, y en realidad no era lo que quería. Yo no me imaginaba sin ella. Por suerte me perdonó por hablar en caliente y hoy estamos bien. Quiero cumplir mis sueños junto a ella, demostrarle que es una de las personas más importantes que tengo en mi vida. A esto le veo algo parecido con lo que pasó días atrás con Messi y su gran amor, Argentina. A fuerza de sus goles y asistencias, parecían una pareja feliz. Él había conseguido 55 goles junto a ella, lo que hacía que la relación se afianzara. Parecía todo de color de rosa.

Pero pasó algo que hizo que la pareja entrara en crisis. Sin poder marcar el gol de la victoria y errando el penal, perdió la final. Argentina lo hace sentir culpable a el de esta crisis por la que atraviesa la pareja. El, fastidioso, sin saber que hacer, le dijo que no era para ella, que el culpable de la relación es el. Decidió dar un paso al costado y la historia de amor se acaba. Ahora Argentina le pide a gritos que vuelva, que le demuestre que la ama y quiere cumplir su sueño junto a ella. El todavía no le responde nada. Quizás todavía no le pidió un consejo a su mama o a su mejor amigo.

A lo que quiero llegar Lionel, es que no le sueltes la mano ahora. Ella ya sufrió cuando Maradona, el Bati o Román la dejaron. Vos todavía podes demostrarle que la amás, que la querés hacer feliz. Demostrale que querés cumplir tu sueño con ella. No importa cuantas peleas tengan, si hay amor la pareja siempre sale adelante. Por favor, volvé. Yo se que vos más que nadie querés la felicidad de ella. Pero ella lejos tuyo es imposible que lo sea. Messi volvé. Tu novia, Argentina, te extraña.

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