San Lorenzo y su camino a la final

El Ciclón buscará el título este domingo ante Lanús, pero antes tuvo que sobrepasar varios momentos difíciles. Aquí, el recorrido de San Lorenzo en el torneo.

Foto: TN

“Nos convertimos en un equipo más inteligente”. Esta fue una frase muy utilizada por los jugadores de San Lorenzo en las últimas fechas. Y gracias a eso el Ciclón pudo llegar a una final que en muchos momentos parecía utópica. No sólo por la gran competencia que había en la Zona 1 (Godoy Cruz y Rosario Central eran los animadores en el amanecer del torneo), sino también por los malos resultados que había cosechado el equipo en la primera fase de la Copa Libertadores. Muchas dudas y desconfianza rodeaban al desconocido Pablo Guede, que llegaba a un San Lorenzo que tenía una mentalidad ganadora y una identidad marcada a fuego por el saliente Edgardo Bauza.

El comienzo fue esperanzador. Un empate en la primera fecha como visitante ante Patronato (un mal primer tiempo y una gran segunda parte). Y las tres victorias consecutivas ante Sarmiento, Olimpo y Vélez. En el medio estuvo la consagración en la Superfinal, ganándole con autoridad al golpeado Boca de Arruabarrena. Hasta ahí se veía a un equipo muy rápido, y (excesivamente) ofensivo. Aunque en estos partidos también se vieron muchos problemas defensivos y bastante desequilibrio. Poca gente en el mediocampo, que generaba una descomposición importante en defensa. Esta forma de jugar la iba a pagar en la Libertadores, donde San Lorenzo podría haber definido varios partidos, pero no lo supo hacer y terminó quedando eliminado en primera ronda.

Esta desilusión iba a dejar contra las cuerdas al recién llegado Guede, que estaba obligado a pelear el campeonato, que encima estaba complicado, ya que había empatado ante Huracán y Gimnasia, y la posterior derrota ante Arsenal (el Ciclón jugó con muchos suplentes). Pero el punto de inflexión del equipo de Boedo fue aquella dolorosa tarde ante Quilmes donde cayó por 3-0. Luego de ese mazazo, Guede estuvo obligado a cambiar. Allí iban a volver esas características tan notables del San Lorenzo de Bauza. Aquel equipo fuerte en defensa, que sabía cerrar los partidos y que tenía a Ortígoza y al Pichi Mercier como estandartes. Si, el Mercier que Guede tenía colgado a principio de año se ganó el puesto y la confianza del entrenador a partir de su experiencia y eficiencia.

A partir de esto todo iba a cambiar. Llegaron las 7 victorias consecutivas, los ocho goles de Blandi, el crecimiento de Seba Blanco, la solidez y la experiencia de la exitosa dupla Mercier-Ortígoza. Y por sobre todo, el DT le dio mucha pressing al equipo, le sumó la adrenalina que proclama el hombre del “método Guede”, y al mismo tiempo siguió siendo un equipo ofensivo, aunque con inteligencia para cerrar los partidos.

El domingo se juega la final, y San Lorenzo buscará el título ante Lanús, el equipo que mejor jugó en el semestre. Pero ¿saldrá campeón el más vistoso o el más inteligente?. Todo se sabrá este domingo a partir de las 16:15.

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