Bordagaray

Boca – Defensa: Empate para completar el fixture

Ante último dia del Torneo de Transición. La Bombonera era el escenario del último partido de Boca, que tuvo un semestre para el olvido en el ámbito local, pero sigue firme en la Copa Libertadores y espera rival en la semifinal. Del lado del visitante, Defensa y Justicia, que buscaba cerrar quizás el mejor torneo de su historia en la Primera División.

Los primeros 20 minutos fueron muy trabados en el mediocampo, con ambos equipos más preocupados en mantener la tenencia de la pelota, pero Defensa siendo superior, sobre todo porque poco después Isnaldo armó una jugada personal que terminó en un remate que contuvo Guillermo Sara, arquero de Boca. El primer tiempo terminó tranquilo –por no decir aburrido- con los de Florencio Varela un poco mejores que el Xeneize, quien parecía apagado y lo más relevante de su equipo fueron las amarillas a Tobio y Jara. El visitante tuvo las más claras.
El segundo tiempo comenzó similar y pasaron  4 minutos para que vuelva a tener una jugada clara Defensa. Un ataque por el lado izquierdo de Boca, que mostraba debilidad, que termina con un busca pie que de milagro no fue gol.
A los siete de la segunda mitad, Boca haría una sustitución que cambiaría su mentalidad de juego: Frank Fabra, que jugó un mal partido, salió e ingresó el juvenil Nicolás Benegas, volviendo al clásico 4-3-3 que propone Guillermo Barros Schelotto desde que llego al equipo.

Con esto, el conjunto azul y oro mejoró en el juego y en la cantidad de jugadas claras de gol, pero el equipo de Holan sin ser menos, tuvo más chances de llegar al gol, con un remate de Bordagaray y poco después otro de Cardona, pero Guillermo Sara apareció para salvar al arco de Boca de gran manera.

A los 15 minutos del segundo tiempo, parecía que los visitantes estaban más cerca de celebrar, pero una mano -y amonestación debido a eso- de Barbosa en el área le daría a Boca un penal para revertir la situación, pero Federico Carrizo remató despacio y el arquero Arias logró contener el remate.

Luego de esto, los de Florencio Varela buscaron el triunfo, y casi lo logran, con un cabezazo de Barbosa que se estrelló en el palo y se salvo Boca. Desde ahí y hasta el final, el partido volvió a bajar la intensidad de un segundo tiempo que aparentó ser entretenido y con una actitud distinta de los dos equipos.

Boca mejoró con el cambio de esquema y tuvo jugadas para atacar, siendo la más destacada un tiro libre de “Pachi” Carrizo, que la pelota rebotó en el palo y no entró por muy poco. El partido finalizó 0 a 0 en una noche que comenzó aburrida, y poco a poco mejoró y brindó un lindo espectáculo por parte de dos equipos que solo jugaban para rellenar el fixture y terminar el Torneo de Transición.

Racing no pudo con el Halcón

Defensa se impuso en su estadio y demostró quien era el local. En el primer tiempo dominó la pelota en todo momento ante un Racing totalmente apagado, aunque fueron 45 minutos sin emociones salvo un remate de Tomás Martínez que terminó en manos de Saja.

En la segunda mitad llegó la acción, el Halcón salió con las garras afiladas y a los 11 minutos el pibe Martínez la clavó al ángulo con un excelente remate desde afuera del área, tras asistencia de Bordagaray. En el mejor momento del conjunto de Holan y en el peor del equipo de Sava, llegó una falta dentro del área que terminó en penal en favor de Defensa a los 25. Penal muy bien ejecutado por Bordagaray, quien puso el 2-0 parcial.

En los últimos 15 minutos pareció que a Racing le dieron el chispazo que le faltaba para que empiece a jugar, generando más desbordes y ataques; el resultado parecía irreversible, hasta que el paraguayo Romero calzó la pelota y le colocó un espectacular pase a Gustavo Bou, quien definió pinchándosela al arquero Arias para poner el 2-1 final. En los últimos minutos de descuento, la Academia pudo empatarlo tras un córner y una seguidilla de situaciones, y una mano dentro del área chica que no fue cobrada por el árbitro Laverni cuando solo restaba un minuto de juego.

En uno de sus últimos partidos, Diego Milito no pudo demostrar su jerarquía dentro de la cancha, no tuvo mucha participación y terminó amonestado por quejarse al final del encuentro, yéndose al vestuario enfurecido.

 

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