Ramiro Funes Mori

El hincha está mal acostumbrado

El hincha está mal acostumbrado. Los hinchas estamos mal acostumbrados. River no puede encontrar el rumbo y los socios convocados en el Monumental, el Carminatti o donde sea van a alentar al fantasma del campeón de la Sudamericana y Libertadores, a lo que quedó del subcampeón del mundo.

El partido con Olimpo fue una clara muestra de lo que es River en la actualidad. Un equipo sin ideas a la hora de la creación y con debilidades defensivas. Muchos podrán rebatir la oración anterior con el rendimiento obtenido contra The Strongest, un rival más que débil, y que fuera de la altura, su hábitat natural, no le llega ni a los tobillos a equipos del ascenso argentino. El que crea que esa es la verdadera versión del Millonario, se estaría engañando a si mismo.

Cambiaron muchos nombres, el equipo se para distinto. Se perdió a hombres claves que siguieron con su carrera en distintas latitudes. Solo por nombrar algunos: Carlos Sánchez (Monterrey), Ramiro Funes Mori (Everton), Matías Kranevitter (Atlético Madrid)… y la lista podría seguir.

La identidad perdida preocupa y desde ojos objetivos se ve casi imposible que el equipo recupere el estado y movilidad que supo tener en su momento más brillante. River dentro del campo de juego preocupa. Las futuras transferencias preocupan.

¿Quién es el culpable de que está nota arranque con que el hincha está mal acostumbrado? El hincha mismo, el técnico campeón de todo que será ídolo por siempre, la dirigencia que desde la nada misma construyó mucho o quizás los jugadores artífices de glorias tan grandes como enfrentar al Barcelona en la final más importante del mundo.

Cuando uno como hincha se lo pregunta cuesta encontrar a un culpable, “no se si la palabra culpable sea la correcta”, instantáneamente se piensa en las malas decisiones a la hora de fichar refuerzos, las lesiones, los malos planteos. Las posibilidades son muchas, igualmente en el fondo los hinchas estamos entusiasmados porque este equipo no es siquiera la sombra del campeón de todo, pero los colores y la garra son las mismas de siempre.

Por eso por más mal acostumbrado que esté el hincha, sigue alentando y sigue confiando en los colores. Jugadores hay de sobra, solo tienen que recordar lo que fueron en sus mejores momentos, en el banco esta sentado uno de los técnicos más prometedores del mundo y en la dirigencia hay gente que ama al club y lo quiere ver bien. Se necesita una pequeña cuota de suerte para que el equipo se reencuentre y el hincha se vuelva a acostumbrar a la senda ganadora.

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